Deambulatorio

Este lugar del templo evoca con su nombre y con su disposición el caminar, desplazarse de un lugar a otro, moverse, que son símbolos expresivos de nuestra fe. Indica disponibilidad, decisión, búsqueda. Es la imagen de una comunidad que avanza hacia una meta importante de su fe, que sale de una situación para llegar a otra. Y en este lugar de Santa María ese caminar se hace con la ayuda de las imágenes que recuerdan la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, el momento culminante de nuestra redención.

Recibe el nombre de deambulatorio o trasagrario el pasillo semicircular que rodea el presbiterio por su parte posterior. En el mismo se sitúan diversas hornacinas y altares con imágenes, así como la entrada a la capilla de la Comunión. La mayoría de estas imágenes son de tamaño natural y están relacionadas con la Semana Santa ilicitana ya que en 1778 el obispo de Orihuela José Tormo ordenó que fueran trasladadas desde la capilla del Hospital de caridad, donde se veneraban, a estas hornacinas, y que la iglesia de Santa María se convirtiera desde entonces en el origen y destino de la procesión anual del Viernes Santo. Si accedemos al deambulatorio por el arco situado junto al altar de San José, veremos las imágenes en el mismo orden en que se sucedieron los momentos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
En primer lugar existe una hornacina dedicada a San Martín de Porres, obra del escultor Valentín García Quinto (1975), que recuerda el hermanamiento de nuestra diócesis de Orihuela- Alicante con la de Chimbote, en Perú. Se venera también una pequeña imagen de Santa Zita, patrona de las empleadas del hogar, y un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro.
En la siguiente hornacina vemos la imagen de Cristo atado a la columna (1940), obra del escultor Luis Marco Pérez (1896-1983), que es sacada en procesión por la Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Flagelación y Gloria.
A continuación se halla el altar de San Francisco Javier, cuya imagen, revestida con sobrepelliz y estola, fue realizada por José Sánchez Lozano en 1948. Sobre el mismo altar, una pequeña imagen de Santa Rita de Casia, patrona de los imposibles, y otra de San Ramón Nonato, ésta última de José Vicente Bonete (2015). A su lado, una pequeña puerta permite acceder a la escalera que conduce al órgano. Precisamente, sobre el dintel de la misma se distingue una placa con una inscripción alusiva a la inauguración del actual órgano del templo, en mayo de 2006: «La Conselleria de Cultura, Educación y Deporte, el Excmo. Ayuntamiento de Elche, la Fundación Cajamurcia y la Junta Rectora del Patronato del Misteri d’Elx, inauguraron el órgano de esta Basílica de Santa María el 26 de mayo de 2006, siendo Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Rafael Palmero Ramos y Rector de la Basílica el Rvdo. D. Antonio Hurtado de Mendoza y Suárez».
La siguiente hornacina nos muestra la imagen de María del Mayor Dolor, obra del citado José Sánchez Lozano (1947). Esta figura de vestir forma parte del trono de San Juan y la Virgen, junto con la imagen de San Juan Evangelista que se venera en una de las capillas de la nave central, y pertenece a la Fervorosa y Venerable Hermandad de María Santísima del Mayor Dolor y de San Juan Evangelista.

Pasada la puerta de la capilla de la Comunión, cerrada con una reja de origen renacentista adornada con símbolos eucarísticos y rematada con una cruz, descubrimos otra hornacina en la que se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno con la cruz a cuestas. Está atribuida a Nicolás de Bussy y datada a finales del siglo XVII ya que aparece citada por vez primera en un documento fechado en 1701. Es sacada en procesión por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
A su lado, el altar del Santísimo Cristo de la Misericordia con una imagen de Cristo crucificado, obra del escultor Juan García Talens (1942), que es sacada cada Jueves Santo por la noche en la procesión llamada del Silencio por la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia. A sus pies, una pequeña figura de San Antonio de Padua y otra de la Virgen del Pilar.
Finalmente, la última hornacina está destinada a la imagen de Cristo Resucitado, realizada en 1790 por el escultor valenciano José Esteve Bonet y donada al templo por el obispo de Orihuela, José Tormo. Participa cada año en la procesión del Domingo de Pascua, llamada «de las Aleluyas», portada por la Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Flagelación y Gloria.
Acaba el deambulatorio con la portada de la antesacristía, decorada con dos columnas salomónicas que enmarcan el acceso y que sostienen un entablamento sobre el que se sitúa un monograma mariano con corona y palmas triunfales, flanqueado por pebeteros flamígeros, obra de José Gonzálvez de Coniedo (1783). En un lado de esta portada se observa una pequeña campana de llamada al coro. Y junto a la reja del presbiterio, una rueda con campanillas o carillón. Ambos instrumentos son utilizados para resaltar algunos momentos solemnes, como el canto del Gloria en la liturgia del Sábado Santo o la coronación de la Virgen en el Misterio de Elche.